DETROIT – La ACLU de Michigan y la Liga Árabe-Estadounidense de Derechos Civiles [Arab American Civil Rights League] han llegado a un acuerdo en una demanda sobre libertad de expresión presentada el año pasado contra las Escuelas Comunitarias de Plymouth-Canton. El caso giraba en torno al trato recibido por D.K., una estudiante de secundaria de 14 años y de ascendencia palestina quien, en reacción a los acontecimientos en Gaza, permaneció sentada y en silencio mientras sus compañeros se ponían de pie para recitar el Juramento de Lealtad [Pledge of Allegiance]. D.K. fue reprendida por un maestro, a pesar de que sus acciones estaban protegidas por la Primera Enmienda.

Los términos del acuerdo incluyen el compromiso por parte del distrito escolar de impartir capacitación sobre diversidad, sensibilidad y la Primera Enmienda a su personal y a sus directivos. El distrito también se compromete a no disciplinar a D.K. por sus acciones, a eliminar de sus expedientes cualquier anotación que sugiera que su decisión de permanecer sentada fue inapropiada y a proporcionarle asesoramiento psicológico en caso de ser necesario.

D.K. comentó lo siguiente sobre el acuerdo: «Esta experiencia tuvo, sin duda, un gran impacto en mí y en mi vida. Fue aterradora por momentos —daba miedo enfrentarse a un profesor— y abrumadora debido a la atención que trajo consigo la publicidad. Pero me enseñó la importancia de alzar la voz en defensa de aquello que considero correcto. Me siento orgulloso del resultado y de haber formado parte de algo que refuerza la importancia de la libertad de expresión. He aprendido que, incluso cuando resulta incómodo o arriesgado, alzar la voz puede marcar la diferencia; no solo para mí, sino también para los demás».

Jacob Khalaf declaró lo siguiente: «Mi hija ha demostrado su firmeza moral a lo largo de todo este proceso. Tuvo el valor de resistir cuando una persona con autoridad intentó obligarla a renunciar a su derecho a la libertad de expresión y, posteriormente —con la ayuda de la ACLU y la ACRL—, interpuso una demanda para asegurar que sus derechos amparados por la Primera Enmienda, así como los de otros, quedaran protegidos. Eso supone una carga enorme para cualquiera, y más aún para alguien que todavía cursa la escuela secundaria. Lo que ella hizo debería inspirarnos a todos».

El exabogado de la ACLU, Mark Fancher, declaró lo siguiente: «Por muy difícil que haya resultado todo esto para nuestra cliente y su familia, su trauma no ha sido en vano. Como resultado de la demanda que interpusieron contra el distrito, la dirección de las Escuelas Comunitarias de Plymouth-Canton se ha comprometido a mejorar el entorno escolar para todos los estudiantes, independientemente de sus orígenes nacionales, raciales, religiosos y étnicos. Agradecemos profundamente dicho compromiso. En una época de gran agitación y conflicto político tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo, el valor de proteger los derechos a la libertad de expresión, consagrados en la Primera Enmienda, nunca ha revestido mayor importancia. Este caso constituye un oportuno recordatorio de la necesidad de mostrarse especialmente tolerantes y sensibles ante las circunstancias, los temores y las inquietudes de todos los estudiantes».

La abogada colaboradora, Nabih Ayad declaró lo siguiente: «Estamos complacidos con el resultado y la resolución de este importante asunto constitucional, que tantos miembros de la comunidad árabe-estadounidense acogen con satisfacción. La Liga de Derechos Civiles Árabe-Estadounidense se enorgullece de haberse asociado con la ACLU en esta importante iniciativa, en la que nuestras libertades están siendo puestas a prueba por los poderes establecidos».